La noche habanera tiene ángel. Ángel que pasa por su cielo limpio y desnudo y por cada una de sus calles a veces desiertas; a veces, colmadas; siempre seguras. Y así mismo, cada uno de los espacios donde nos perdemos y nos encontramos.

El arte a mano. Es lo mejor. Teatros que se extienden por todo el circuito de la calle Línea en el Vedado – barrio privilegiado y élite de la capital – nos regalan lo que más vale y brilla del histrionismo nacional. De esa misma forma el cine se nos entrega a lo largo de toda la calle 23, con propuestas tanto del patio como foráneas.

La música por doquier. El cubano es un pueblo más que musical. Y así lo testimonian cada uno de los bares, restaurantes, locales y hasta esquinas donde sin más motivación que la sangre que corre por nuestras venas, se arma un rumbón.

Hay un lugar en la Habana donde la noche habanera es más habanera y a la vez más internacional. Una fábrica de ritmos, de colores, de gente. Se erige en 26 y 11 en el Vedado; a partir de una iniciativa de la popular familia de músicos Alfonso, fundadores e integrantes del grupo de música fusión Síntesis, esta antigua fábrica que mezcla modernidad y los más eclécticos estilos. Es muestra de fusión de razas, artes, maneras. Al entrar a este majestuoso lugar puedes encontrar desde performance, fotografías, desfiles de modas, teatro, audiovisual… Todo arte. Y mucha música. Desde la música intimista para la cita perfecta hasta la música electrónica que te hará sudar toda la noche. Es la Fábrica de Arte Cubano, por sus siglas FAC, donde podrás ser partícipe de una de las más sublimes propuestas de la nocturnidad capitalina.

No faltes a esta cita con ángeles y déjate encantar por la ciudad maravilla.

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